¿Por qué quiero ocupar un cargo público?

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Porque he convertido la justicia en mi propósito de vida y mi vocación de servicio siempre ha estado con el pueblo mexicano. Tengo propuestas de cambio basadas en mi experiencia como abogado, académico y exmagistrado con funciones disciplinarias en Chiapas. Conozco los problemas que enfrentan los juzgadores, pero sobre todo, las partes y sus representantes (abogados).


Visión de la función jurisdiccional

Es necesario trabajar en territorio, más que en escritorio.

Primero, necesitamos un diagnóstico nacional detallado y permanente, mediante visitas de inspección constantes a todos los juzgados, tribunales, salas y el pleno de la SCJN; así como comunicación directa con los usuarios (representantes de las partes), académicos, barras, asociaciones y órganos de investigación. Colaboración y comunicación proactiva con el nuevo órgano de administración.

A partir del diagnóstico, deben alcanzarse estándares satisfactorios de eficiencia, prontitud y excelencia, con mecanismos de supervisión, inspección y control que impidan y sancionen la corrupción, las irregularidades y los abusos en la impartición de justicia.

Debe de haber mecanismos de evaluación y selección a los jueces en su vocación de justicia. Para ser juez, no basta con saber Derecho; se requieren además las virtudes de vocación de servicio, justicia y humanismo.


Visión de la impartición de justicia

Dar a cada quien lo que le corresponde en Derecho, sin obstáculos legalistas que impidan arribar a la justicia. Para ello, propondré al Congreso la reforma a la Constitución que obligue y faculte a los Magistrados a impartir justicia e ir por ella, cuando la sola aplicación de la ley sea insuficiente.

Desde el tribunal de disciplina judicial, me ocuparé de la justicia disciplinaria (aquella que involucra posibles faltas o actos de corrupción de jueces, magistrados y ministros). Esta debe ser principalmente preventiva (inspecciones sorpresa), interdisciplinaria y autónoma (colaboración con otros órganos de investigación). ¡No hay que esperar a la queja!

Buscaré erradicar la impunidad para que quien cometa algún delito, especialmente de alto impacto, no deje de ser sancionado si utiliza artificios legaloides; incluyendo a juzgadores.

La justicia debe otorgarse de manera inmediata y efectiva siempre. Hoy se les exige cumplir con los plazos a las partes contendientes (ciudadanos y abogados), pero los juzgados no cumplen con ellos para acordar las promociones o resolver sentencias. Esto tiene que cambiar.


Principales propuestas

Propuesta 1

Más juzgados y tribunales federales. Después del diagnóstico adecuado y en colaboración con el nuevo órgano de administración, buscaré que se instalen juzgados y tribunales donde más se necesiten, para así contribuir a la eficiencia de los órganos jurisdiccionales: personal altamente capacitado e infraestructura. Sin estos elementos, no puede responsabilizarse a los servidores públicos de la lentitud al resolver los temas que ocupan a los gobernados.

La justicia legal es también social.


Propuesta 2

Justicia salarial judicial: Que ganen más quienes trabajen más, mediante rangos salariales con mínimos y máximos. Los juzgadores y sus colaboradores deben ser bien retribuidos conforme a su desempeño y la naturaleza de las funciones que realizan.

Protección a la justicia: Se deberán impulsar mecanismos y protocolos de cobertura para garantizar la integridad de los juzgadores (y sus familias) que atiendan casos que involucren sentencias contra el crimen organizado.

Propongo presentar una reforma legal para la creación de jurados ciudadanos, lo cual disminuirá todavía más el riesgo mencionado y además, profundizará la vocación democrática de esta reforma judicial.


Propuesta 3

Inteligencia preventiva autónoma e interdisciplinaria para identificar patrones en resoluciones laxas o tendenciosas. Para ello, se deben activar alertas y un sistema en el que se investigue el patrimonio y forma de vida de los jueces cuando su actuar y sus fallos sigan ciertas tendencias sospechosas.

Mejorar y reducir los tortuosos procesos que duran años. ¿Cómo? Con visitas de inspección sorpresa que contribuyan a mejorar la eficiencia de los tribunales, vigilando que los términos se cumplan con rigor.